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Yacimiento de Los Llanos

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Situación del yacimiento
Se accede a este yacimiento tomando el camino que sale hacia el Sur desde el Cementerio de San Blas, y que continúa un tramo paralelo a la carretera hacia Bujalance. Se pasa junto a una finca, rotulada en el Topográfico como granja avícola y situada frente al Cerro Calvario, para torcer luego hacia el suroeste. Hemos de cruzar el Arroyo del Asno por un paso que se encuentra en buen estado. El camino se adentra en zona de olivares y recupera su dirección sur, manteniendo a levante el curso del arroyo. El camino continúa hasta enlazar con la carretera de Bujalance a El Carpio y Córdoba, en el punto donde hoy se ha dispuesto un área de descanso. Desde aquí, siguiendo el mismo trazado de la carretera, conectamos pronto con el camino de Santa Lucía que, en su tramo que se dirige hacia Bujalance, ha sido identificado como la antigua Vía Heraclea. La conexión con esta vía romana también habría sido posible siguiendo el trazado del Arroyo del Asno. Hoy el camino se rotura y se recompone con el paso de tractores, por lo que no resulta fácil conocer en qué medida su trazado se ha ido modificando con el tiempo.

Poco después de dejar la granja avícola y cruzar el arroyo, el camino se adentra en zona de olivares, y pronto encontramos en el propio camino y su entorno gran abundancia de restos cerámicos. A nuestra derecha, a poniente, se levanta un cerro con una cota máxima de 271.5 metros. Desde el camino y hasta la curva de nivel de los 260 m, aproximadamente, se extiende una amplia zona con gran abundancia de restos cerámicos. En la cima del cerro estos restos están ausentes. Los fragmentos de tégulas romanas, algunos de gran tamaño, se reconocen con facilidad en la parte alta del cerro. También se encuentran por la zona algunas losas de arenisca. Las hay autóctonas, de placas que persisten en la parte alta de los cerros, aunque éstas son relativamente blandas y con ondulaciones en su base de asiento, presentando algunas restos vegetales fosilizados. Placas de arenisca más dura se encuentran con facilidad en la línea de cerros que discurren a levante de la carretera que une Bujalance con Morente.
Aunque se trata de una zona muy amplia, podemos indicar la siguiente georeferencia (tomada de Google Earth): 37°55'23.02"N, 4°25'13.63"O.

Contexto del yacimiento

Mostramos también la fotografía de Google Earth en la que aparece indicado este yacimiento. La banda clara que cruza esta fotografía se corresponde con el trazado del gaseoducto. Hoy está repoblada con plantas jóvenes de olivos, que resulta fácil de distinguir, y también pueden verse la línea de postes amarillos que marcan el trazado. Junto a Cerro Calvario hay una estación intermedia en este gaseoducto.

En la fotografía aparecen indicados los yacimientos cercanos de Morente y “La Barca”, en los que hay evidencias de restos romanos. Una contextualización más detallada, aunque no completa, de yacimientos en el entorno, de época romana puede verse en la zona de trabajo de “La Barca”: http://abaah-tema1.blogspot.com/2009/08/contextualizacion.html. En este entorno se encuentra el yacimiento catalogado, pero sin tipificar, de la Dehesa de los Potros.

Juan Isidro Corredor, miembro de la Asociación de Vecinos de Morente, nos hace llegar estas noticias sobre el yacimiento de “Los Llanos”:

Por aquella zona hay una parte que se le conoce como "puerta de la iglesia", por lo que supongo que tiene que haber restos de alguna ermita o que aquel terreno era de la iglesia.

En la descripción de Morente que aparece en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Historio de España y sus Posesiones de Ultramar, de Pacual Madoz (Madrid, 1846) se nos dice:

[Tiene] iglesia parroquial (San Bartolomé), servida por un cura párroco perpetuo, una ermita al fin del término, por la parte del Este, dedicada á Ntra. Sra. del Valle Rico, un torreón antiguo, cementerio en paraje ventilado, y varias fuente s y pozos en los afueras, de cuyas buenas aguas se surte el vecindario, y sirven también para abrevadero de los ganados.

Al menos en esta época, mediados del siglo XIX, no quedaban ya restos reconocibles de iglesia o ermita en la zona de los Llanos.

Con los datos disponibles aún no es posible precisar si el conjunto de este yacimiento se corresponde a un asentamiento de época romana, o si bien los restos de esta época se limitan a la parte alta del cerro (tal vez un conjunto de tumbas a la vista del camino, o una pequeña villa rural), sucediéndose en esta zona otras ocupaciones humanas más recientes.


Una primera aproximación al yacimiento de Los Llanos
Mapa de situación de la teja
Los cerros de las efemérides, como los hemos denominado en este blog, despertaron pronto mi curiosidad. Quería saber si en ellos encontraría algún tipo de huella que apoyase la hipótesis del uso de Cerro Calvario como un lugar de observación del ciclo anual del Sol.

Restos de piedrasEn la primera visita comprobé que la cima de los cerros estaba cubierta por una placa subsuperficial de arenisca, de escasa potencia (de 10 a 12 cm de espesor medio) y en algunos puntos pobremente cementada. Las labores del tractor habían levantado placas, en muchos casos casi rectangulares, y con superficies de corte perfectamente planas (como se muestran en la fotografía). En una primera impresión parecían producto de cantera, pero terminé convenciéndome de que se trataba de formaciones naturales. Por otra parte, el seguimiento fotográfico que venía haciendo del avance del punto del ocaso, junto con el estudio de la información topográfica de mayor resolución, comentados en otras partes de este blog, nos llevaba a la conclusión de que el ocultamiento del sol en el solsticio de invierno, visto desde Cerro Calvario, no coincidiría con la cima del cerro, sino que se encontraría algo desplazado hacia su ladera sur.
Cuando hice la ruta del Cerro de San Cristóbal, siguiendo el tramo de camino que está catalogado como vía Heráclea, me había asaltado la duda de si, a la altura del Plantío, la antigua ruta no seguiría hacia Morente y Sacíli Martialium (el antiguo poblado romano entre Pedro Abad y El Carpio). A finales del mes de abril me decidí a hacer la ruta desde Morente hasta la carretera de Córdoba, siguiendo el camino que sale hacia el suroeste desde el cementerio de San Blas. Poco después de salvar el arroyo, encontramos el camino y su entorno cubiertos de abundantes restos muy fragmentados de cerámica. Pensé en un principio que tal vez pudieran ser restos del ager de una calzada, y que la acción del tractor los habría diseminado por una amplia zona. De ser así la distribución espacial de los restos mostraría una densidad decreciente conforme me alejase de la ruta principal. Para comprobarlo comencé a moverme en dirección perpendicular al camino, ascendiendo hacia el cerro. Lejos de disminuir, la densidad de restos permanecía constante o se incrementaba. Había restos esparcidos por doquier, extendidos por una amplia zona de la ladera del cerro, como se muestra en la fotografía.

Restos cerámicos

Llegué así hasta las proximidades del cerro del solsticio de invierno. En esa zona ya no encontré más fragmentos cerámicos, pero me acerqué para volver a inspeccionar su placa de arenisca. Como recientemente había revisado mis cálculos sobre el punto de ocultamiento del sol en el solsticio invernal, quise localizar ese punto, bajando algo hacia el sur, siguiendo la línea de horizonte. Al llegar allí encontré el suelo sembrado de abundantes restos cerámicos, como se aprecia en la fotografía.

Restos de cerámica

Recién sacada por la reja del tractor, encontré allí una tégula romana casi completa (mostrada en la fotografía). Se trata de una pieza de de losa cerámica relativamente grande, de 20.8 cm de ancho y 32 cm de largo (en su lado mayor), con algo más de dos centímetros de grosor. Es plana con un reborde en su extremo y una decoración geométrica muy simple, en ángulo, posiblemente hechas con los dedos de la mano, acompañadas de un punto, posiblemente una marca hecha con la uña. En su parte posterior está recorrida por dos delgados surcos paralelos. Envié la fotografía a D. Francisco Martínez Mejías, Cronista Oficial de Bujalance, quien la identificó como una tégula romana con huellas digitales. También envié fotografías al Concejal de Cultura y al arqueólogo involucrado en el estudio de Cerro Calvario.

Tégula con marcas de huellas de las manos

Las tégulas romanas suelen ser de terracota, planas, rectangulares o trapezoidales, con dos pestañas o rebordes a lo largo de los lados mayores. Hay numerosas variantes en tamaño, y en la forma de las pestañas, según alfares o regiones. La pieza que nos ocupa no muestra entalladuras que permitiesen el encaje de una teja sobre otra. Cuando se utilizan para formar la cubierta de un tejado, la unión de los cordones o pestañas de tejas contiguas se protege por un ímbrice, una teja semicilíndrica o semitroncocónica de diámetro suficiente para albergar las juntas de las piezas rectangulares, como se muestra en la figura (tomada de wikipedia).

Tegula romana
Las tégulas tuvieron también otros usos constructivos: falsas bóvedas de diedro para la cubrición de tumbas o cloacas, construcción de cielos rasos, confección de pavimentos que resistan bien la humedad, cubiertas de canales en acueductos y cámaras de termas, etc. Los orígenes de este elemento constructivo se remontan a la antigua Grecia (siglo VII a.C.), y se usan con profusión en el mundo romano.


En la zona encontramos más trozos de tégulas, reconocibles por la pestaña característica.

Restos de tégulasEstos hallazgos, fruto de una mera inspección visual, nos sugieren algún tipo de asentamiento, por su extensión espacial en una amplia zona de la ladera del cerro. La tégula romana solo establece una amplia horquilla para su datación. Fuese o no calzada, esta zona estaría al pie de una importante vía de comunicación, entre Calpurniana (y tal vez Bujalance) y Sacíli Martialium. La conexión del hallazgo de la mayor densidad de restos y la aparición de la tégula en el punto identificado como del solsticio invernal (visto desde Cerro Calvario) puede ser tan sólo el fruto de una feliz coincidencia, pero que tal vez hubiese de ser tenida en cuenta si algún día este emplazamiento fuese objeto de estudio por parte de profesionales competentes.



Artículo realizado por Jose María Abril Hernández
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